
¿Qué se puede decir del golfeado? Que es dulce, lleva queso, tiene melado. Es una golosina del centro del país, es un rollo cuadrado y su lugar de origen es la población de Petare.
En el #LabPanComido se reinterpretó la receta para ser elaborada con masa madre natural para seguir con la tradición del uso de ésta como fermento principal en todas las elaboraciones. Además de darle ese toque que me gusta en los panes, el uso de productos locales con la mejor calidad hacen que los sabores resalten dando así ese tumbado diferente que tanto nos gusta. Vamos con la receta.

Para comenzar: el melao
Una de las pocas recetas que se elaboran al ojo en el #LabPanComido ya que las características del papelón no son consistentes a lo largo del año. Para preparar este melado usamos el mejor y más rico papelón que puedas comprar, agua, clavo de olor, pimienta dulce, anís. He visto variaciones con canela, cascara de limón, hojas de naranja y otros complementos más que en este momento no recuerdo.
Para prepararlo se agregan todos los ingredientes en una olla a fuego lento. Remuévelo cada vez que puedas para lograr que todo el papelón se disuelva. La consistencia debe ser de un melado fino, ni muy líquido ni muy espeso.
Relleno
- 400g a 600g Queso
- 50g a 100g Papelón
La masa
Con levadura
- 1,084.29g Harina
- 225.53g Mantequilla criolla (de ser posible sin sal)
- 75.57g Huevo
- 309.02g Agua
- 26.39g Anís dulce entero
- 6.51g Sal
- 270.52g Azúcar
- 2.17g Levadura en pasta
Con masa madre natural
- 775,27g Harina
- 225.53g Mantequilla criolla (de ser posible sin sal)
- 75.57g Huevo
- 26.39g Anís dulce entero
- 6.51g Sal
- 270.52g Azúcar
- 618,04 Masa madre natural al 100% hidratación
Estas 2 recetas no varían en ninguna proporción son exactamente iguales en cantidades de harina y agua.
Ya teniendo todos los ingredientes medidos y preparados, lo primero que se debe mezclar es la harina, la sal, el azúcar, el agua y el prefermento o masa madre; es decir, todos los ingredientes menos la mantequilla. Usa un bowl para evitar desastres. Aplica la técnica de amasado que se te ocurra, bien sea dobleces, agarrones o hasta puños, lo que importa es lograr una mezcla homogénea. Deja reposar de unos 30 a 40 minutos la masa. Como lo amasas a mano, este tiempo ayuda para que el segundo amasado sea más fácil. Mientras tanto, agarra impulso que viene lo divertido: la hora del breadfit.

Pasado el tiempo de reposo, hay que sacar del bowl la masa y ponerla sobre una superficie fija y amplia para incorporar la mantequilla y el anís. Es aquí donde empieza la hora breadfit de la panadería: amasar con fuerza y vehemencia. La masa se volverá pegostosa, pero hay que insistir en el amasado, no caigas en la frustración. Por amor a la ley de gravitación universal, no agregues más harina a la masa, si haces esto estás modificando la receta y el resultado será distinto. Es solo cuestión de paciencia y una buena técnica; como el amasado francés, que es una buena opción.
Se puede aplicar una técnica de reposos para que la masa desarrolle el gluten casi por sí sola. Esta técnica consiste en amasar unos pocos minutos y dejar reposar el pastón aproximadamente 30 minutos. Se debe repetir este proceso 3 o 4 veces. La masa leudará en esos reposos por la cantidad de lavadura de esta receta, así que mucho ojo.

Ya cuando la masa está perfectamente amasada, el siguiente paso es estirar la masa con un rodillo, o si tienes la agilidad de los maestros del pan, lo puedes hacer a mano. Intenta formar un rectángulo hasta que la masa tenga un espesor de 3mm más o menos. Es en este momento donde los tabúes y los problemas empiezan a tomar vida porque surge la pregunta: ¿cuánto queso y papelón le agrego al relleno del golfeado para que quede rico? Después de arduas jornadas de degustación y de empalagamiento junto con mucho café, “las cosas que se deben sufrir por la ciencia”, he llegado a la conclusión que entre 400 a 600 gramos de queso duro -del que no bota mucha agua- y unos 50 a 100 gramos de papelón son una buena proporción por cada kilo de masa. Más papelón hará que el queso se deshidrate y forme un charco en la bandeja; y más queso causará problemas al picar cada golfeado

Cuando tengas estirada la masa, se reparte el queso y el papelón en la masa intentando cubrir todo el espacio posible hasta los bordes. Recuerda dejar un espacio sin relleno para poder cerrar la masa. Luego de esto enrolla -lo mejor que puedas- intentando dar unas 5 vueltas a la masa [eso lo dicen los “golfeadólogos”] Para mí, con 3 vueltas va que chuta.
Obtenido el enorme rollo, el siguiente paso es picarlo, para esto hay un criterio de gustos: finito (2 dedos de ancho), si te gusta que el melado se sienta en todo el golfeado; o grueso (más de dos dedos) si te gusta un poco más seco.

Ponlos en la bandeja con una pequeña separación ente sí, recordando que van a crecer y se van a pegar unos con otros. Se dejan fermentar por toda la noche o por unas 10 horas. Cuando ya estén grandes, calienta el horno a unos 220 °C, agrégale un poco de melado encima de los golfeados antes de hornear, y de ser posible, tápalos con otra bandeja o papel aluminio. Mete la bandeja en el horno por 10 o 12 minutos, quita la bandeja o el papel aluminio que tapa los golfeafos y baja la temperatura del horno a 180 °C. Vuelve a bañar los golfeados con el melado, este procedimiento se recomienda repetirlo 3 veces. Estarán listos cuando todos tomen ese color caramelo característico. Solo queda sacarlos del horno y mientras enfrían, ir a comprar queso de mano para zamparse unos cuantos lo más frescos posible.
